¿Por qué debo invertir?

Ideas de inversión

Arancha Gómez

01 de diciembre de 2020

Empecemos por el principio, invertir es la consecuencia de tener un ahorro. Un dinero que independientemente de su origen no se ha utilizado para el consumo.

Los motivos para generar ahorro son diversos y siempre buenos. Todos en nuestro día a día deberíamos intentar reservar una parte de nuestros ingresos a ese efecto.

Si se ha conseguido ese dinero excedente de los gastos, y se ha sido lo suficientemente racional para reservarlo como ahorro, el siguiente paso en pro de una mayor eficiencia es invertirlo.

Y aquí viene la pregunta que en esta ocasión nos ocupa: ¿Por qué debo invertir?

La primera razón es objetiva. En un escenario económico sano y normal existe la inflación. La inflación es el aumento del nivel del precio de las cosas que se produce de manera continuada -aunque puedan existir periodos determinados en los que esto no se produzca, lo normal es que en el largo plazo sea así-, hace que el dinero estancado pierda capacidad adquisitiva.

La manera de luchar contra esta pérdida de poder adquisitivo es la inversión.

La segunda razón y más genérica es que el dinero que no se prevea utilizar en el corto plazo, tiene muchas alternativas que generen un rendimiento. Siempre hay que pensar que el beneficio que persigamos deberá ser acorde a nuestras circunstancias de vida.

Si a este supuesto básico se le añade que el plazo en el que prevemos  no disponer de nuestro patrimonio sea largo -más de 5 años- y además, contamos con un asesor financiero que ayude en el proceso, podremos optar con más garantías a generar un rendimiento mayor.

En el mundo de la inversión hay un factor diferencial a tener en cuenta, y es el interés compuesto. Esto hace que se puedan reinvertir los rendimientos de la inversión de manera que, la rentabilidad crezca de forma exponencial. Los fondos por ejemplo, así como, otros vehículos colectivos de inversión nos permiten disfrutar del interés compuesto.

A este respecto, tenemos que mencionar que en la actualidad, en España se disfruta de una ventaja fiscal muy importante y es que, se puede extender ese interés compuesto entre diferentes fondos de inversión o planes de pensiones, de manera que no sólo se acumule la rentabilidad del fondo sin pagar a hacienda reinvirtiendo los beneficios obtenidos, sino que además, se pueda cambiar de fondo (traspaso) y seguir con esta misma dinámica en otro producto de la misma categoría -fondo o plan- maximizando así la eficiencia del ahorro.

En resumen, si hemos conseguido generar un ahorro, lo más razonable es poner ese ahorro a generar una rentabilidad adecuada a nuestro perfil de riesgo y que además, sea la mejor posible, con el menor rozamiento fiscal.

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